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04 mayo 2011

Entrevista a Camilo Martínez Romero

Estudiante de 8º semestre, turno vespertino. ENTS - UNAM

1.- ¿Tienes algún conocimiento acerca del enfoque pedagógico de competencias?

Yo había escuchado que es parte del enfoque que se esta promoviendo en todo el sistema educativo mexicano público; desde educación básica hasta educación superior; que se han venido reformando algunos planes de estudio. Es iniciativa de la Secretaria de Educación Pública y del Gobierno Federal, con la supuesta intención de formar ciudadanos que tengan más capacidad de hacer, de elaborar; de tener esa aptitud técnica y práctica para los diferentes ámbitos de la vida, que esta sesgado hacia el ámbito laboral.

Del enfoque de competencias, teóricos, tuve una maestra aquí en trabajo social que trabaja en ese enfoque, que es la Doctora Carmela Güemes. Nos explicó que las competencias buscan vincular la teoría con la práctica y fomentar un aprendizaje más participativo, que haga sujetos activos, sujetos propositivos. Tiene como referencia a un francés que se llama Henry Perrenout y como lo expuso, sonaba interesante.

Ahora, ella reconocía las criticas que se le pueden hacer en cuanto que esta sesgado al hacer más que al pensar y al criticar pero que, si se aplicaba con un equilibrio, era un enfoque novedoso.

2.- ¿Conoces las implicaciones que puede tener este enfoque en el ámbito económico, social, cultural, educativo y político?

Como se ha aplicado a nivel de sistema educativo mexicano desde nivel básico hasta medio superior, me parece que sí esta sesgado a formar gente con capacidades más técnicas y habilidades operativas; y esta quitando del mapa curricular materias que conformaban parte de la formación de masa critica y de pensamiento reflexivo.

Entonces, en ese sentido, si tiene implicaciones negativas porque, si de por si el sistema educativo mexicano esta muy deteriorado en su calidad, ahora busca formar gente con más capacidades técnicas; que sean mano de obra con cierta calificación pero que respondan al sistema económico actual.

3.- ¿Te has enterado de las convocatorias que ha emitido la Administración en relación a la revisión del plan de estudios? ¿De qué manera?

Si; me entere porque me acuerdo que se pegaron algunos carteles (eso llegue a ver uno que otro cartel, uno en la biblioteca) y también el Consejo Técnico mandó un correo, para que los estudiantes nos incorporemos a la elaboración, a la revisión del plan de estudios. Entonces si me he enterado.

4.- Si te has enterado, ¿has participado? ¿De que forma?

A raíz de la convocatoria no participé en los grupos de trabajo; he asistido a un par de foros que han sido [llevados a cabo] en este semestre. Uno en febrero, que fue convocatoria de las autoridades, donde trajeron a una pedagoga [de la Facultad] de Filosofía y Letras, que explicó el enfoque pero tomó algunos aspectos que yo te mencionaba.

Y otro que organizó el Grupo Estudiantil Onceava, en donde hubo ponentes que criticaron el enfoque. Y fuera de estos dos foros no he asistido a ningún otro evento que tenga que ver con el tema.

5.- ¿Qué opinión tienes acerca de las reuniones foráneas que se hacen para la modificación del plan de estudios?

Es un gasto innecesario y no es la forma. Para qué hacer reuniones foráneas, si tienes aquí una instalación [en la ENTS] adecuada para hacer reuniones de trabajo y que esta a la vista del alcance de todos. No entiendo la cuestión de hacer una reunión foránea; deja entrever que hay cierta opacidad en el proceso que se quiere hacer, como una especie de filtro para que vaya cierto tipo de gente y que queden excluidos totalmente los alumnos.

Es cierto, en lo personal no puedo decir que he sido muy participativo pero no es lo mismo hacerlo en San Miguel Regla, en donde se van a tomar las decisiones principales, lejos de los foros que son de la comunidad. Políticamente no es lo correcto si quieres hacer un proceso que tildes de democrático o abierto a la participación.

6.- ¿Qué mecanismos consideras apropiados para que exista una mayor participación de la comunidad de la ENTS?

Las convocatorias que han hecho las autoridades se tienen que difundir más, se tienen que poner en horarios más accesibles; tienen que ser dinámicos y sobre todo, se tienen que ver reflejada esa opinión y ese trabajo de estudiantes y de profesores en el proceso en si y en la elaboración del producto final, porque si solo es para abrir la discusión y darle legitimidad al proceso pero al final no se toman en cuenta esas aportaciones, pues no tiene mucho sentido.

Los foros que se han realizado me parecen buenas ideas, sobre todo para que la comunidad se vaya informando; porque en primera la comunidad no esta interesada y si esta interesada no esta informada y percibe que esta decisión ya tomada y no hay mucho que hacer.

7.- ¿Consideras que el enfoque de competencia es el idóneo para el nuevo plan de estudios de Trabajo Social?

Más que privilegiar un enfoque, hay que revisar los modos de enseñanza y los hábitos académicos que hay en las clases. Son varios factores, pero uno de ellos que es urgente corregir es la exigencia de la plantilla docente y la misma, ahora si apelando a sus propios términos, competencia laboral de los docentes para impartir clases. Porque hay docentes que no dominan su tema y sobre todo, fomentan una cultura de mínimo esfuerzo y en la carrera hace falta esforzarse mucho más, elevar el grado de exigencia y leer mucho más, pero mucho más.

Hay clases en donde no se lee, donde solo es el discurso del mucho el hacer y las técnicas, pero se pierde de vista este conocimiento y esta fundamentación teórica que es fundamental en los estudiantes, porque es de lo que más adolecemos.

Hay que ver el mapa curricular del nuevo plan de estudios, para ver hacia donde esta sesgado; que materias se quitan, cuales se generan. Entonces, hay que poner atención sobre todo en eso más allá del enfoque que se diga, porque el enfoque se me hace mucho discurso, a fin de cuentas no creo que se aplique operativamente porque no va a haber grandes cambios a nivel de profesores y de dinámica de enseñanza.

8.- La formación de los trabajadores sociales bajo este enfoque de competencias en el nuevo plan de estudios, ¿dará respuesta a las problemáticas y necesidades sociales?

El problema de este enfoque es que da primacía en el saber hacer y más que saber hacer, los trabajadores sociales necesitan saber pensar, saber leer, saber reflexionar y saber argumentar teóricamente; y saber colocar esa acción dentro de una teoría y dentro de una perspectiva ideológica.

Si este enfoque no equilibra estos aspectos y no fortalece el lado teórico, y el lado de la lectura, de promoverla como un hábito académico en los estudiantes, entonces no va a responder a las necesidades, en primera de la carrera y por supuesto, del país.

9.- ¿Consideras que existe relación entre la modificación del plan estudios de la ENTS y las reformas educativas que plantean los organismos internacionales (FMI, BM, BID, OCDE) a los países latinoamericanos?

Si existe porque es un enfoque que se plantea desde organismos internacionales y sabemos que los organismos públicos del Estado tienen que adoptar para que, a cambio, hayan ciertos recursos.

De hecho este cambio de enfoque, yo había escuchado que es condicionado. Es decir, que se adopte el enfoque de competencias en la Escuela para que dentro de la UNAM se le otorgue un presupuesto, a la Escuela, para que construya un tercer edificio en la ENTS.

Entonces si, por supuesto que hay relación, son directrices que vienen desde afuera pero que te digo, el problema de la carrera [trabajo social] obedece a otros factores que están más allá del modelo.Son problemas de cuestión estructural de la carrera, más que de la adopción de modelos.

Para mí esto es una cuestión coyuntural que obedece a la necesidad de la Escuela, de tener recursos de la Directora, de legitimarse y de posicionarse para una posible reelección pero que en el fondo, no creo que cambie mucho la dinámica de la carrera.

Entrevistó y redactó: Gilberto Gutiérrez Bravo.



10 abril 2011

Trabajo Social en España: una experiencia de intercambio estudiantil

Durante el periodo de agosto de 2010 a enero de 2011, cursé el séptimo semestre de la licenciatura en Trabajo Social en la Universidad de Barcelona, gracias a una beca otorgada por la Dirección General de Cooperación e Internacionalización, dependencia de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México. Fue una beca financiada enteramente con recursos públicos, pertenecientes al presupuesto de la Universidad, y que por lo mismo, me siento muy agradecido y afortunado de haberla recibido. A la vez, considero que no es una dádiva, y que su ejercicio forma parte de un derecho que todas y todos tenemos: el derecho a la educación.

Fueron cinco meses que transcurrieron muy velozmente, pero cuya intensidad y riqueza de experiencias hacen trascender su delimitada temporalidad. El aspecto académico fue muy interesante, ya que pude acercarme a la concepción del trabajo social en otro país, sus finalidades y labores en el mundo profesional. Me encontré con una carrera que está muy encuadrada dentro del ámbito institucional, especialmente en los llamados Servicios Sociales, instrumentados a nivel regional y municipal, y que son el aspecto más residual del sistema de protección social. Asimismo, las y los egresados salen con conocimientos y habilidades que tienden a una intervención más operativa, y no existen asignaturas específicas de programación social y elaboración de proyectos sociales.

Sin embargo, se entiende el actuar del trabajo social dentro de un régimen de bienestar social, algo que a mi juicio muchas veces nos falta tener presente en México, y que por lo mismo, se suele olvidar el carácter netamente político e ideológico de nuestra profesión. En este sentido, fue ilustrativo el acercamiento a los teóricos europeos del Estado de Bienestar, a los que defienden una política social universal, igualitaria y redistributiva, frente a la oleada de reformas neoliberales que han venido desmantelando los sistemas públicos, mercantilizando los derechos mas elementales, y que ninguna sociedad europea, por mas organizada que esté, ha podido revertir plenamente.

El aspecto extra académico, los aprendizajes para la vida, creo que son los que hacen única esta experiencia. Al ir a otro país, te percatas de la necesidad de desapegarte, por un momento, de tus orígenes, manifestando plena apertura y disposición para relacionarte con los otros, con los que parecen extraños y ajenos, cuando al mismo tiempo tú lo puedes ser para ellos. La riqueza de estudiar en el extranjero estriba en empaparte de la cultura, de las personas, de su sentir y vivir cotidiano, y del poder construir relaciones y vínculos estrechos a pesar de las posibles barreras, las cuales muchas son simple virtualidad. Para ello, es posible necesitar cierto tiempo, pero sobretodo, se requiere disposición.

También, al probar la vida independiente, brota la libertad en espacios y tiempos inusitados: te encuentras con la posibilidad de vivir auténticamente, sin aparentar o esconder nada, de hacer lo que siempre has deseado, y no has podido o te han prohibido; asimismo, resurgen el diálogo, la comunicación, organización, solidaridad, cooperación, honestidad y responsabilidad, como elementos fundamentales para poder establecer una convivencia sana, agradable y duradera, cuando el único referente de autoridad eres tú mismo, y tienes mucho mayor margen de decisión del que posees habitualmente.

Sobra decir que el estudiar en el extranjero es una experiencia altamente recomendable, que te llena de vivencias y aprendizajes para la vida, y que también, te hace revalorar a la UNAM, y a la universidad en general, como una institución pública, universal y gratuita, en el que la condición socioeconómica no sea un impedimento para acceder a ella y desarrollarte plenamente con la formación que te brinda.

Camilo Martínez Romero
Estudiante de 8o Semestre